CONCEPTO FOLKLORE

Tema preparado para programa “Chile-Canto, Cultura y Tradición” de Radio Usach. Producción y dirección general: Académico Carlos Reyes Zárate – Julio 2011
En General, al hablar de Folklore, se cree que trata de “cosas antiguas”, pasadas de moda, desusadas y que sólo se dan en el campo o en apartados lugares y comunidades.
A este concepto, por decir tradicional, hay que agregar otra mirada que se acerca y asume “lo folklórico” desde el estudio, el análisis, la comparación, la reflexión y aún la discusión, entendida esta en la mejor acepción del término.
El acercamiento académico al folklore trae como consecuencia el tener que conceptualizar términos, tal vez clasificar, sí definir, investigar, experimentar y, por lo tanto, plantear hipótesis y aventurar algunas leyes. Esta tarea – si bien se hace – no ha logrado tomar cuerpo y conciencia en la generalidad de los usuarios de los materiales y objetos propios de estudio de esta disciplina, quienes, por lo general, sólo alcanzan la etapa de documentación.
A objeto de contribuir al conocimiento de esta materia creo necesario, a lo menos, indicar algunas acepciones que asume el concepto folklore.
Citando al investigador y antropólogo profesor Manuel Dannemann, podemos decir que, en primer lugar, estaría el llamado folklore vida, es decir, la cultura folklórica propiamente tal”[1] manifestada en danzas, cantos y comportamientos funcionales y habituales, “cuya fuerza social cohesiona a los miembros de un conglomerado” (Dannemann, 1976).
Junto a este, y como su lógica consecuencia, tendríamos el denominado FOLKLORE  con mayúscula. Disciplina de estudio con “creciente inclinación a la Antropología Cultural y que se apoya en marcos teóricos y métodos de investigación”[2]
En un tercer lugar está el plano de la PROYECCIÓN del FOLKLORE que señala la manifestación producida fuera de su ambiente geo-cultural propio, por obra de personas determinadas o determinables, en palabras de Augusto Raúl Cortazar.
La APLICACIÓN del FOLKLORE, en tanto, pone énfasis en la utilización de elementos folklóricos con fines no folklóricos como es dable ver en labores promocionales turísticas, pedagógicas y de creación.
Una quinta acepción sería la ACTIVACIÓN del FOLKLORE, que no es otra cosa que “incentivar fenómenos folklóricos que han caído en un estado de escasa vigencia o que se encuentran al borde de la extinción”[3]
Como vemos, no nos podemos aferrar al concepto único de ver al folklore como antiguo, colectivizado, simple, oral, popular y anónimo”, sino debemos ampliar nuestro horizonte hacia los espacios de la investigación seria y profunda que nos permita la posibilidad de teorizar y buscar hipótesis que nos aclaren y profundicen nuestros conocimientos, con los cuales poder “elaborar un concepto orgánico del folklore[4]

 

 

Carlos Reyes Zárate

–  Diploma U.C. Cultura Tradicional

–  Docente Academia Nacional de Cultura Tradicional Margot Loyola

–  Director (E) Ballet Folklórico USACH

–  Director General Ensemble Coreográfico de Chile


[1] Manuel Dannemann R. (1976). ”La Disciplina del folklore en Chile”. Departamento de Ciencias, Antropología y Arqueología. Universidad de Chile.

Comentarios

comentarios